Importancia de la variabilidad en el entrenamiento

Tanto si sos deportista o simplemente deseas mejorar tu condición física general, te resultará familiar la expresión “hacer una rutina”.


La rutina de entrenamiento que podés realizar en cualquier gimnasio seguramente busque determinados objetivos y, en general sucede, que dichos resultados comienzan a verse al ser consecuente con dicha rutina.


El problema que tal vez tuviste en algún momento es que aquella secuencia de movimientos que al principio te parecía fantástica y que estaba transformando tu cuerpo y condición física, ya no lo hace! Por otro lado te sentís cómodo haciéndola y seguís insistiendo con ella ya que si dio resultados antes, debería seguirlo haciendo, ¿verdad? ¡Pues no! Nuestro cuerpo está preparado para adaptarse a los estímulos que recibe desde el exterior (entrenamientos, alimentación, sueño, hábitos en general) y siempre resolverá la situación que se le presente con la mayor “economía ” posible. 

¿Qué significa esto? Que luego de un lapso de tiempo de  repetir tu rutina, tu cuerpo ya habrá mejorado la coordinación y la técnica en la ejecución de los movimientos. Eso implicará que te muevas generando un menor gasto a nivel general (fuerza, resistencia y movilidad en general). ¿Qué pasará? Que tu cuerpo ya no seguirá mejorando con esa dinámica ¿y sabes qué? ¡Eso es genial! Tu cuerpo te está pidiendo un nuevo desafío y vos deberías escucharlo. Siguiendo los principios básicos del entrenamiento, deberías buscar hacer un cambio en esta rutina que podría ser, claramente, el aumento de cargas y/o intensidad.

Pero más allá de esta progresividad evidente, deberías divertir más a tu cuerpo (y a tu cabeza, obviamente). A veces el solo hecho de alterar el orden en la rutina de ejercicios, el hacer lo mismo pero con otro material, con movimientos distintos para iguales objetivos, cambiar el entorno (si corres en cinta, probá correr por un parque y fijate qué pasa) hará que tu rutina se “desrutinice” y adquiera un nuevo y motivante sentido. Además de generar una nueva adaptación (efectos del entrenamiento) en tu cuerpo.

Siempre asesorate, preguntá y desafiate un poco más.

Por Daniel Molina